lunes, 15 de octubre de 2007

Oscar Wilde pensando en algo pervertido

Mil veces me detendré en el camino y llorare
Por culpa mía y del dolor que tu provocas
La suerte, el destino, la amargura de los tiempos
Perfora tu en mi vista explora mi carne sufriente

Cada letra de tu nombre me acongoja
Destrozas todo lo que soy y lo que seré
Esta melancolía de no ser nada y tú me afliges
Me duelen tus palabras y que existas en el mundo

jueves, 11 de octubre de 2007

Oscar Wilde mirando las hojas de un árbol


Oscar Wilde mirando las hojas de un árbol (primera parte)



Tus palabras me perforan como esquirlas ponzoñosas
Me dueles y me duele mi destino y mi amargura
Eres mi boca consumida en el deseo
Y eres mi funesto tiempo, mi destierro

Te perderé con dolor y con bravura, llanto
Cadenas que se rompen y me extinguen
¡Voy a extinguirme por tu culpa!
¡Amar sin ser correspondido, sin poder serlo, sin futuro!

martes, 9 de octubre de 2007

El soneto para Uribe

Dolor de carne y alma poca cosa
Con la cuerda de un violín derramado
Así es que estoy yo, pulverizado
Una pena que se inflama, me acosa

Dolor de carne muerta desolada
De jazz desafinado y estridente
Dolor de pena grande, insolente
Con mi alma y mis dolores ya violada

Pulido de explosiones y de esquirlas
Pierdo el rumbo en el mar desaforado
Es destino que me tiene devastado

Con mil gotas de sal aniquilado
Perdido y enterrado en el subsuelo
Al encuentro de algún día, un cielo

jueves, 20 de septiembre de 2007

El cuervo y la cancion


" No te amo, amo los celos que te tengo,

son lo único tuyo que me queda,

los celos y la rabia que te tengo,

hidrófobo de ti me ahogo en vino.


No te amo, amo mis celos, esos celos

son lo único tuyo que me queda.

Cuando desaparezca en esos cielos

de odio te ladraré porque no vienes. "

domingo, 9 de septiembre de 2007

La frase más patetica

"Dejala que se muera la fea culia"

Mi persona refiriendose a una cerveza.

miércoles, 15 de agosto de 2007

Conciderando

Enseñanza Espartana:

Tengo tantas pruebas por semana, que ya me dejaron de importar.

Tengo tan mala salud, que no me importa enfermarme

Tengo tan malas notas (en serio) que no un dos no me hace nada.

Tengo tan mala suerte en el amor, que otra pena no puede matarme.

Soy tan mal escritor, que una critica mala no es sorpresa.

Y cuando se acabe agosto, la primavera se adelantara, y junto a un montón de polen insolente habrá calor, sol, nubes, viento, chicha, vacaciones, descanso, más libros.

Luego vendrá Octubre, y más pruebas y jolgorios. Antes en Octubre habia teatro. Ahora no sé.

domingo, 5 de agosto de 2007


Ellos se amaban y correspondían. Les iba bien. Ella era un cliché de buena familia, y el ganaba un jugoso cheque mes a mes por su trabajo en el periódico del momento. Se conocieron en la misa del domingo, en el centro. Muchas familias saludándose, viudas respetables sonriendo alegremente y niños jugando a correr entre las montañas, como llamaban ellos a la gente qué se hacia montones y conversaba a buena distancia en el frente de la Iglesia.

Se vieron por primera vez y quedaron fulminados. El andaba con la familia de su jefe, personas respetables. Ella, con su propia familia, venerables terratenientes de vinoso apellido. A la semana siguiente comenzaron a hablarse, se extrañaban semana a semana hasta que él decidió invitarla a pasear. Llego en su funcional Ford T, verde y lustroso, cuidado con increíble esmero por el periodista. Fue una velada tranquila, comenzaron su noviazgo poco después.

En el verano fueron a Las Cruces, al sector norte. Paseo de familia donde todos contemplaron tranquilos el dulce mar de la Playa Grande.

-Donde está?- pregunto ella a la hora del Rosario, momento culmine de toda actividad recreativa en las Cruces Norte.
-Se desapareció mi hijita- le respondió la criada, escandalizada por la ausencia del caballerito a la Santa Actividad.

A la mañana siguiente lo vio llegar. Ojeroso, débil, pálido. El príncipe azul de buen sueldo y modales rectos pareciera haber mutado por la noche sin volver a su estado natural, o quedando en medio de una perturbadora metamorfosis, ni bien ni mal.
No quiso dar explicaciones, se mantuvo apartado todo el día, y el día siguiente. Era hosco con su amada y parecía aburrirse con facilidad.
Noche a noche desaparecía, sin previo aviso, y esquivaba de cualquier forma cualquier pregunta sobre el tema.

Un día ella decidió seguirlo. Vistió un grueso echarpe negro y salio tras el sin llamar la atención. Atravesaron juntos algunas cuadras, a ratos ocultándose. Él se daba vuelta constantemente, y ella se metía en cuanto callejón había a su alcance.

Todo Las Cruces Norte estaba en silencio, a oscuras. Las familias dentro de las casas rezaban el rosario con devoción absoluta. Antes de cruzar el límite, él se dio vuelta y miro con ironía las grandes casas señoriales. Luego la vereda y entro en el territorio de Las Cruces Sur.

El bullicio de las fiestas en cada casa y cada calle pareció confundir a nuestra dama, quien miro a cada lado tratando de seguirle el hilo a la realidad. Había olor a asado, a vino navegado y a jazz. Rápidamente su amado entro en una casa y saludo a todos con amigable familiaridad. “¡era hora!” le espetaban algunos alegremente. Ella no entendía nada, pero ahí estaba su novio, bailando, bebiendo y riendo junto a un mundo al que jamás ella había pertenecido.

De vuelta en Santiago, en un paseo en auto, a solas cerca del cerro San Cristóbal. (Donde nos es retratada la foto en cuestión) él la miro ardientemente y le dijo: “tengo algo que decirte”
Pero jamás pudo completar la frase. La policía iluminaba el auto y vociferaba apuntando con sus revólveres de muerte: “¡Bajen del auto mierda! ¡Pedro López Catrileo, queda detenido por tener vínculos con militantes comunistas!”

Y se lo llevaron. Tenía a la sazón 27 años y trabajaba como reportero del diario Oficial. La policía del presidente Gabriel Gonzáles lo recluyo en Pisagua, de donde jamás volvió.

Ella le guardo luto por algunos siglos. Entro a las monjas carmelitas al no resistir que sus padres la obligaran a casarse con otro.